Siria y el nazismo alemán

Siria y la memoria.

Lo que ocurre en Siria es hoy la expresión más violenta del capitalismo, pero sólo es algo coyuntural. Antes fueron Afganistán, Irak, Libia. Siempre es Palestina; el pasado presente en América Latina: golpes de estado en Venezuela, Bolivia, Honduras, Ecuador, Paraguay; siempre es África, siempre son Asia y Oceanía; los asesinatos policiales y racistas en los Estados Unidos; la sociedad española votando sí a la entrada en la OTAN que bombardea Yugoslavia.

Y podríamos seguir… siempre es el Área de Libre Comercio de las Américas y el Plan Colombia; es Fraga en Vitoria; el asesinato de Lumumba; la guerra de Corea; los crímenes en Vietnam. Siempre es la CIA llenando de droga los barrios obreros de su país; son los montajes policiales, Alfon en prisión; el millón de muertos en Indonesia; los estudiantes de Ayotzinapa; es el fascismo que asoma en Francia y que expulsa a quienes nacieron en Rumanía y en Bulgaria; el FBI asesinando en Puerto Rico.

Y podríamos seguir… un debate ha tenido lugar en distintas ocasiones sobre si la sociedad alemana era consciente del asesinato masivo del pueblo judío en el marco de la II Guerra Mundial. Hay muchas voces que niegan que el pueblo alemán supiese qué estaba haciendo el nazismo con el pueblo judío. Pero la historia del siglo XX y, de momento, del siglo XXI, es la historia de la muerte y del horror, es la historia del imperialismo. Asumir que, efectivamente, el pueblo alemán sabía qué estaba ocurriendo haría que toda la sociedad fuese, cuanto menos, cómplice de los hechos. No pocas personas se niegan a creer esta horrenda posibilidad.

Pero nosotras no podemos negar que sabemos lo que ocurre en Siria, ¿verdad? ¿Cuánto tiempo tardaremos en olvidar lo que está ocurriendo? ¿Lo olvidaremos? ¿Cuánto tiempo tardaremos en negar que sabíamos qué estaba ocurriendo?

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