Orlando Ortega: traidor sin dignidad a precio de saldo

¡Vamos a darle al gusano!

Desde Atenas en 2004 España no ganaba en unas olimpiadas una medalla en atletismo (“atletismo”, palabra que suma 48 modalidades: 100, 200, 400, 800, 1500, 5000 y 10000 metros, 3000 obstáculos, relevo de 4×100, 110, 100 y 400 vallas, lanzamiento de disco, martillo, jabalina y peso, salto de altura y longitud, así como triple y con pértiga, 20 y 50 kilómetros marcha, maratón, decatlón y heptatlón). En Río Orlando Ortega consiguió la medalla de plata en 110 vallas.

Esa medalla, ¿fue fruto de las instalaciones e infraestructuras deportivas que hay en el Estado español? ¿Fue fruto del desarrollo de un modelo económico, social y deportivo que permite que quien tiene talento para un determinado deporte pueda desarrollarse en el mismo y, de esa forma, lograr reconocimientos para su estado y ser ejemplo para su sociedad enarbolando principios como la lealtad? Esa medalla, en suma, ¿es un producto social y comunitario en el que una sociedad puede verse reflejada? ¿O es una medalla individual e individualista y egoísta?

La medalla española de Río no tiene ningún valor humanista –no ya reivindicativo, socialista o antagónico frente al deporte-mercancía-. Tiene, sí, un precio. Y eso hace que sea, al fin y al cabo, una medalla sincera, una medalla que muestra cómo entiende el deporte –y lo español- la sociedad española. Es una medalla que no puede enseñar nada en ningún tipo de escuela –deportiva o no- porque carece de cualquier personalidad propia, de cualquier rasgo digno de mención, como esas ciudades que, desgarradas por la especulación urbanística y sometidas a las franquicias y las multinacionales ya no tienen una arquitectura propia, ni callejuelas con olores a pastelería, ni tabernas oscuras en las que tomar chatos antes de comer los sábados: ciudades producidas en serie sin nada por lo que merezcan la pena ser visitadas. Medallas sin personalidad, sin rasgos que mencionar, sin curiosidades ni anécdotas: compradas en serie.

Orlando Ortega es cubano, y no español, aunque la medalla vaya al casillero de España. Esa medalla como otras muchas ganadas o merecidas y negadas –como el escandaloso caso de Pekín denunciado por nuestro comandante, Fidel Castro[1] (nuestro comandante, digo, porque si la medalla de Orlando Ortega es de España yo soy cubano y de Fidel Castro)- podría tener otros valores. Pero esa medalla no fue al casillero cubano. A esa medalla le fueron arrebatados los valores que estaba destinada a tener y que se entrevieron en 2012 en Londres, cuando Orlando Ortega acabó sexto. En el lugar del esfuerzo, de la pugna en el desigual combate, de los dientes apretados y de la mirada sostenida ante los gigantes, en lugar de la épica y de aquello que fue cultivado, hoy se reflejan el mercado y el capitalismo.

A cualquiera le exigen unos requisitos para obtener la nacionalidad española. No vamos a entrar en las dificultades que pueda tener una persona siria para obtener la nacionalidad. Nos quedaremos con las personas cubanas. Las personas de Latinoamérica necesitan dos años de residencia para comenzar el proceso administrativo para obtener la nacionalidad española, examen incluido que aquellos cerebros planos promocionados por la telebasura a buen seguro no aprobarían, aún vistiendo con la camiseta de la selección española y siendo fans de Rafa Nadal.

La aventura de Orlando Ortega comenzó en agosto de 2013, cuando desertó de la delegación cubana en el marco del Mundial de atletismo de Moscú. Ni siquiera tenía un plan más allá de la traición. Puede que se las prometiese felices fruto de la proyección internacional que en aquel entonces ya tenía. Nada más lejos de la realidad. No fue hasta marzo de 2014 cuando consiguió el permiso de residencia: “va ser en octubre quan, a través de Vicent Revert, es va oferir l’atleta als millors clubs de l’atletisme estatal, els quals no el van voler fitxar perquè no tenia permís de residència, es trobava en situació irregular i no se li podía tramitar la llicència federada. Com que l’atleta necessitava una llicència per poder obtindre el permís de residencia, el CAVA es va oferir a fer-li-la. Va ser aquest el moment en que es va iniciar el tràmit administratiu per tal d’obtindre el permís de residencia, temps durant el qual l’atleta no podía competir. La setmana passada ja se li va concedir la residencia i es va fer efectiva la llicència, pel que l’atleta ja s’ha convertit en un membre més del CAVA”[2].

Ningún club de atletismo le quiso, pero en el País Valencià, el lugar de denominación de origen de la corrupción, consiguió que el CAVA –Club Atletisme Vall d’Albaida- le ofreciese una licencia para así poder tramitar la residencia. Ninguna persona cubana hubiera encontrado fácilmente un chanchullo como el que –frente a otros clubs- firmó el CAVA, lo que le hizo obtener la residencia.

El siguiente paso de esta historia tuvo lugar en París, cuando a principios de julio de 2015 bajó de los 13 segundos y se colocó como el número uno mundial en su especialidad[3].

Hasta ese momento seguía sin futuro: en el lugar que le correspondía. En aquellas fechas, tras la competición de París, diría que “podría ir con España, por ejemplo, o con cualquier otro país”[4]. Traduzcamos: se vendía y arrastraba cual gusano y esperaba postor, porque tras casi dos años este personaje con alma de siervo no tenía amo y el espectáculo del circo de Río de Janeiro –ese lugar lleno de favelas y de mierda y de proxenetas y delincuencia y analfabetismo en el que se han gastado miles de millones en innecesario cemento para la vida cotidiana de sus habitantes-, estaba a la vuelta de la esquina.

Ese mismo mes de julio de 2015, probablemente antes de que apareciese otro postor tras el gran resultado de París y haber gritado a los cuatro vientos que estaba en venta, y pese a llevar menos de año y medio como residente consigue la nacionalidad: “el 24 de julio, el Consejo de Ministros le concedía la nacionalidad española por carta de naturaleza”[5]. Por “carta de naturaleza” es la herramienta del poder para dar la nacionalidad a quien le dé la gana: así, tal cual. Si eres multimillonario o vas a poder ser utilizado como marioneta del poder el Consejo de Ministros te concede la nacionalidad porque sí. Eso es ser español, ser española. Esto tampoco lo hubiese conseguido cualquier cubano de a pie.

Sin embargo, no cumplía las normas de la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo para poder competir con España en los Juegos Olímpicos de Río, lo que provocó una queja de las autoridades cubanas[6]. Poco importó: el fichaje se había llevado a cabo, y la Carta Olímpica es bastante laxa a este respecto: quien “haya cambiado de nacionalidad o adquirido una nueva puede participar en los Juegos Olímpicos representando a su nuevo país, con la condición de que hayan transcurrido por lo menos tres años desde que el competidor representó por última vez al país anterior. Este periodo podrá ser reducido o incluso suprimido, con el acuerdo de los CON y de la FI competentes, por la comisión ejecutiva del COI, que tendrá en cuenta las circunstancias de cada caso”[7].

Los deseos de España se iban a imponer, en unos hechos que no sólo son deportivos –o antideportivos- y económicos, mediante la compra del atleta, sino políticos. Así arremeten los medios contra la democracia cubana: “la prueba necesita velocidad, pero a la vez decisión, mentalidad para atacar las vallas y un preciso trabajo técnico en el paso del obstáculo. En Cuba, un ecosistema genuino, se han dado esas circunstancias, aunque su deporte vaya a la baja, en paralelo a su régimen. Sobrevivió al ‘periodo especial’, pero no a los vientos de apertura. Con el líder máximo retirado, en chándal y zapatillas, ya no de verde olivo, se acabaron los discursos y las arengas a los atletas”[8]. Es necesario desacreditar a Cuba para salvar al traidor, es necesario negar la sociedad que genera al individuo para salvar a este último como si pudiese existir al margen de la misma. Y es así de tal grado la contradicción que en mitad de la borrachera demagógica se afirma que en Cuba sí hay un “ecosistema” que permite que surjan buenos vallistas: ecosistema que es el modelo cubano, ecosistema que no hay en España, un país en el que, además, el atletismo español bramó en contra de la nacionalización y compra del atleta[9], ¿pero a quién importa eso, si quienes se quejan son quienes recorren el Estado español con más pena que gloria, lejos de focos y cámaras y de medallas olímpicas? ¿A quién le importa lo que digan las atletas españolas, si a nadie importan las atletas españolas, si a nadie le importa ningún deporte de base?

La nacionalización de Orlando Ortega y la decisión de dejarle correr bajo pabellón español no han sido hechos arbitrarios, aunque ambas decisiones hayan sido arbitrarias: ha sido una maniobra orquestada por el capital en el terreno del deporte-mercancía, para gloria del rancio y antipatriótico españolismo, ese sentimiento irracional al servicio del bloque dominante.

Ya fue célebre una familia de gusanos –supuestamente familia exiliada y puesta a cubierto del peligroso régimen cubano- que fue desahuciada y cuya experiencia en el mundo libre y capitalista se resumen en: “si me dicen en Cuba lo que pasaba en España me hubiera quedado allí”[10]. Ya veremos dónde acaba el gusano de Orlando Ortega, quizás nunca leyó el Granma y tampoco sabía de qué iba esto del mundo libre.

El deporte, el que no es un negocio, ese que hacen miles de personas en el Estado español pasando frío, en instalaciones mal iluminadas y con pocos medios, quitándose horas de sueño y metiéndolas en entrenamientos y en carreteras, el que es fruto del trabajo en equipo y resultado del compromiso, el que se sostiene con rifas de navidad y las aportaciones del pequeño comercio del barrio a falta de ayudas de la administración, ese deporte que también sufre corruptas federaciones y sobrevive a pesar de ellas, no ha ganado nada con la medalla del despreciable gusano Orlando Ortega. Y no sólo no ha ganado, sino que ha perdido mucho.

[1] http://www.cubadebate.cu/reflexiones-fidel/2008/08/24/para-honor-medalla-oro/#.V7tWZ1SLRdg

[2] http://clubatletismevalldalbaida.blogspot.com.es/2014/04/el-finalista-olimpic-orlando-ortega.html

[3] http://oncubamagazine.com/deportes/orlando-ortega-y-la-luz-del-atletismo-en-paris/

[4] http://www.martinoticias.com/a/cubano-orlando-ortega-brilla-paris-/98147.html

[5] http://deportes.elpais.com/deportes/2015/08/09/actualidad/1439155042_095059.html

[6] http://oncubamagazine.com/deportes/ortega-aun-en-dudas-y-dayron-robles-a-rio-sin-competir/

[7] http://www.coe.org.ec/images/2015/pdf/CARTAOLIMPICA2014.pdf

[8] http://www.elmundo.es/deportes/2016/08/17/57b3c352468aeb224a8b45c6.html

[9] http://www.elmundo.es/deportes/2015/07/31/55ba8f40ca4741f41c8b4625.html

[10] http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/05/07/valencia/1367953205_577370.html

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